¿Sabes qué es el SPF o factor de protección solar?

La distancia entre el sol y la tierra es de 150 mil millones de kilómetros y aún así la fuerza de los rayos que llegan a nuestro planeta es altísima. Entre las emisiones que proceden del sol, se encuentran:

·           las radiaciones infrarrojas (llegan el 50% a la tierra y son las principales responsables del calor),

·           la luz visible (aporta energía lumínica y nos da la visión)

·           y las radiaciones ultravioletas entre las que se encuentran los rayos UVA, UVB y UVC, estos últimos se quedan en su totalidad filtrados por la capa de ozono y no llegan a la tierra.

 

·           UVA. Penetra en profundidad en la dermis, daña el colágeno, disminuye la producción de elastina y provoca el fotoenvejecimiento prematuro. También estimulan la producción de melanina, favoreciendo la hiperpigmentación y la aparición de manchas en la piel. Contribuyen al cáncer de piel en un 35 %.

·           UVB. Radiación más energética que la UVA. Afecta a la epidermis, causando quemaduras solares y daños en el ADN. Contribuyen al fotoenvejecimiento y al cáncer de piel en un 65 %.

·           UVC. Queda retenida por la capa de ozono.

 

El FPS es el factor de protección solar o SPF, solar protection factor en inglés, indica cuánto tiempo es capaz de incrementar una crema de protección solar la capacidad natural de la piel de protegernos frente al enrojecimiento previo a una quemadura.

Por ejemplo, una persona de piel clara que, normalmente empieza a quemarse después de 10 minutos al sol, con una crema SPF 15 tardaría 15 veces más, es decir, 10 x 15 = 150 minutos (2 horas y 30 minutos).

El SPF se mide en condiciones controladas en laboratorio y las características e hidratación de cada piel, la cantidad de crema utilizada y las condiciones ambientales durante la exposición, no son iguales a las que se dan en el entorno de un laboratorio, por tanto, son valores aproximados. Para una correcta y duradera protección debemos reaplicar crema durante la exposición a medida que la piel nos lo demande.  

Necesitamos el sol para vivir y para que haya vida, además de aportar calor es la principal fuente de vitamina D, que ayuda a fijar el calcio absorbido por el organismo, necesario para el correcto mantenimiento de unos huesos fuertes y sanos.

Como recomendación los excesos no suelen ser buenos, es por ello que la exposición al sol ha de ser en su justa medida y siempre con la crema de protección adecuada.